No digo nada nuevo si digo que, por problemas de escala, los relevamientos privados de precios son en el mejor de los casos buenas aproximaciones (en el peor, creativas cocinas). No digo nada nuevo tampoco si digo que la inflación medida en varias provincias (pero no en todas) es un buen termómetro de la inflación genuina en el Gran Buenos Aires. Pongamos estas dos proposicuiones juntas, y tenemos un nuevo indicador de inflación en base a datos no intervenidos del INDEC, diríase que a mitad de camino entre el INDEK y los sondeos privados (en rigor, más cerca de estos últimos). Naturalmente, la aproximación es es muy superior en aquellos rubros con menor diferenciación geográfica, como alimentos y bebidas:

