
Una imagen vale más que mil palabras, pero ésta merece unas pocas aclaraciones. Cada punto de las líneas representa la proyección hecha por consultoras y bancos de inversión sobre el crecimiento argentino para un determinado año (según consta en las etiquetas de cada línea) a la fecha que aparece en el eje horizontal, según la encuesta que elabora el Banco Central (apropiadamente llamada R.E.M., que, en virtud de la escasa visibilidad de los últimos años). Así, por ejemplo, mientras el crecimiento pronosticado para 2010 en julio de 2009 era del 2.5%, el mismo número para abril de 2010 era del 4% y se elevaba a 6.5% en septiembre (naturalmente, el pronóstico converge al crecimiento real a medida que no acercamos a fin de año y la incertidumbre desaparece).
El patrón es el mismo para toda la poscrisis: el pronóstico corriendo de atrás al crecimiento, con excepción del 2009, año de la crisis mundial, en el que el patrón se invierte. Hay muchas interpretaciones posibles para este importante sesgo de pronóstico (algunas de las cuales discutíamos en La Resurreción, la crónica de la poscrisis que escribí con Diego Valenzuela), pero acá prefiero abstenerme. El gráfico (actualizado el año pasado para una serie de presentaciones sobre el “milagro argentino”) merecía un lugar en el blog.