
El ajuste de precios relativos de los PIGS tiene 3 dimensiones complementarias; (i) entre la eurozona y el mundo, (ii) entre PIGS y el resto de la eurozona, (iii) entre deuda e ingresos.
El debate se ha centrado (correcta pero a la vez exageradamente) en la primera dimensión: todos (salvo algunos banqueros alemanes) coinciden en las ventajas coyunturales de un euro depreciado (como mencionamos
aquí, o argumenta convincentemente un artículo del FT transcripto más abajo para los no abonados; ¡gracias, Lucas!)
Pero casi tan importante (y ligada al destino del euro por canales contrapuestos ) es la evolución de la inflación europea (o, cabría de decir, las inflaciones europeas), la bala única que permitiría atacar los otros dos frentes de batalla reduciendo la probabilidad de una desordenada (y aún probable) crisis financiera.